INVESTIGACIÓN

En CALMA lideramos el desarrollo de líneas de investigación orientadas a comprender el trauma sexual en su complejidad clínica, relacional y sistémica.

Avanzar en la comprensión del trauma no requiere únicamente sensibilización, sino procesos de investigación capaces de profundizar, cuestionar y afinar los marcos desde los que se interviene.

Nuestro trabajo integra observación clínica, experiencia profesional e investigación aplicada para explorar cómo el trauma se manifiesta en contextos reales y cómo puede ser abordado sin reducir su complejidad.

A partir de estas líneas, desarrollamos modelos y marcos clínicos que permiten trasladar la comprensión del trauma sexual a la práctica profesional de forma ética, precisa y ajustada.

Impulsamos proyectos de investigación propios y articulamos su desarrollo con instituciones y organismos que permiten su implementación y financiación, asegurando la continuidad y el impacto de estas líneas.

Este enfoque nos permite no solo ampliar el conocimiento, sino contribuir al desarrollo de prácticas y sistemas de atención más rigurosos, coherentes y capaces de prevenir intervenciones iatrogénicas.

✔️Líneas de investigación

En CALMA no investigamos únicamente el trauma sexual, sino las formas en que el trauma está siendo leído, intervenido y, en muchos casos, malinterpretado dentro de los sistemas clínicos, sociales e institucionales.

Nuestras líneas de investigación se sitúan en aquellos puntos donde la práctica actual resulta insuficiente, especialmente en contextos de trauma no verbalizado, alta complejidad clínica y riesgo de iatrogenia.

  • Detección del trauma no verbalizado en contextos clínicos
  • Desarrollo de marcos de intervención clínica informados en trauma
  • Modelos terapéuticos grupales para la recuperación del trauma sexual
  • Impacto relacional y a largo plazo del trauma sexual en la vida adulta
  • Modelos de formación profesional en atención informada en trauma
  • Respuestas institucionales al trauma y sistemas de apoyo a sobrevivientes

Modelo de Detección Clínica

Comprender lo que no se está viendo

Una parte significativa del trauma no se presenta de forma explícita en la consulta, y sin embargo, la práctica clínica continúa organizada en torno a su verbalización.

Este desfase sostiene errores de lectura, intervenciones desalineadas y procesos de iatrogenia que permanecen, en gran medida, invisibilizados.

El Modelo de Detección Clínica se sitúa en este punto crítico: desarrolla una lectura clínica del trauma que no depende del relato, sino de su manifestación en la organización relacional, la regulación emocional y la estructura del sistema.

Esta línea redefine los criterios de detección, desplazando el eje desde lo explícito hacia lo implícito, y ampliando la capacidad de reconocimiento del trauma en contextos clínicos y sociales.

Marco de Intervención Informado en Trauma

Cuando la técnica deja de ser suficiente

El avance en el conocimiento sobre trauma no ha ido acompañado de una transformación equivalente en la práctica clínica.

La intervención continúa, en muchos casos, sostenida sobre técnicas o protocolos que, sin criterio, simplifican la complejidad del trauma y aumentan el riesgo de desorganización del sistema.

El Marco de Intervención Informado en Trauma desarrollado en CALMA introduce un desplazamiento: del uso de técnicas a la construcción de criterio clínico.

Se trata de un marco que permite intervenir sin reducir la complejidad, integrando contexto relacional, regulación del sistema y límites de la intervención, con un foco explícito en evitar procesos que incrementen la desconexión o la iatrogenia.

Programas Grupales de Recuperación Informados en Trauma

El grupo como dispositivo clínico

El trabajo grupal en trauma ha sido históricamente subestimado o reducido a funciones de acompañamiento.

Esta reducción limita su potencial en contextos donde el daño se organiza, precisamente, en lo vincular.

En CALMA, el grupo se conceptualiza como un dispositivo clínico capaz de intervenir sobre dinámicas relacionales que no emergen en el espacio individual.

Esta línea se centra en el diseño de estructuras grupales que permiten trabajar regulación, identidad y vínculo desde la experiencia directa, introduciendo condiciones de seguridad, reconocimiento y organización progresiva del sistema.

El grupo deja de ser un espacio de intercambio para convertirse en un contexto donde se reconfiguran patrones relacionales profundos, habilitando procesos de recuperación que no pueden sostenerse únicamente en lo individual.